INTRODUCCIÓN
En esos días en que el corazón pesa más que el cuerpo, buscamos una palabra, un abrazo, un susurro del Creador que nos devuelva el aliento. Y es ahí donde nacen estas Recetas para el Alma: no solo alimentos saludables y sencillos para nuestro cuerpo, sino alimento espiritual para volver a respirar en Dios. Porque así como el cuerpo necesita pan, el espíritu necesita presencia, verdad y propósito.
Versículo final para tu espíritu hoy
“Adonai es mi Pastor; nada me faltará.” (Tehilim/Salmo 23:1)
Cuando Dios es tu fuente, jamás se acaba el alimento.
Un Dios que Alimenta desde el Principio
Desde la Torá, Dios se revela como un Padre que alimenta. En el Bereshit (Génesis), antes de entregar al hombre instrucciones, responsabilidades o trabajo, lo primero que Dios provee es alimento:
“He aquí que os he dado toda planta que da semilla…”
(Bereshit/ Génesis 1:29)
Antes de pedir, Dios provee. Antes de demandar, Dios alimenta.
Esa es la esencia de nuestro Padre: un Dios que cuida, que piensa en los detalles, que ve el cansancio del corazón antes de que nosotros mismos lo notemos.
El Alma También Tiene Hambre
Con el paso de los años, Yeshua HaMashíaj nos recuerda una verdad que no cambia:
“No solo de pan vivirá el hombre, sino de toda palabra que sale de la boca de Adonai.”
(Devarim/Deuteronomio 8:3 — citado por Yeshua en Mateo 4:4)
Aquí está la base de esta nueva sección del blog.
Las recetas para el alma no se cocinan en fogones, sino en la presencia del Eterno, en la intimidad, en los silencios donde Él habla.
Tu alma necesita ser nutrida igual que tu cuerpo:
– Palabras que sanen
– Promesas que fortalezcan
– Verdad que ilumine
– Esperanza que nos devuelva a Él
Primera Receta para el Alma:
— “El Descanso que Sana”
Ingredientes espirituales:
• 1 corazón cansado
• 1 promesa eterna
• 1 momento de silencio
• 1 palabra de Adonai
• 1 pizca de fe
Preparación:
1. Encuentra un lugar tranquilo donde tu alma pueda exhalar.
2. Respira profundo y suelta todo lo que pesa.
3. Medita en esta palabra:
“En quietud y en confianza estará vuestra fortaleza.”
(Yeshayahu/Isaías 30:15)
4. Cierra los ojos y permite que la presencia del Eterno te envuelva.
5. Entrega tus cargas.
6. Deja que Él haga lo que tú ya no puedes.
Resultado:
Un alma más liviana, un espíritu más fuerte, un corazón sostenido por la paz que solo Yeshua puede dar.
El Sabor de la Presencia: El Toque de Yeshua
Yeshua nunca se acercó a una mesa sin propósito: alimentó multitudes, partió pan con amigos, reveló verdades eternas en cenas sencillas.
Una de las escenas más hermosas es esta:
“Tomó el pan, dio gracias, lo partió y se los dio…”
(Lucas 24:30)
Ese partir el pan habla de intimidad, cercanía, apertura. Habla de un Dios que no solo alimenta, sino que comparte.
Yeshua no vino a dar comida física; vino a despertar en nosotros la sed del Reino.
Vino a enseñarnos que cada día tiene su propio maná, su porción, su palabra.
Un Nuevo Comienzo para Tu Espíritu:
Este es solo el primer plato.
La intención de esta sección es acompañarte cada semana con:
✔ Recetas de cocina sencillas, saludables y económicas
✔ Reflexiones para fortalecer el alma
✔ Devocionales basados en la Torá, la Tanaj y el Brit Hadashá
✔ Consejos de vida minimalista cristiana
✔ Palabras que se convierten en descanso, luz y dirección
Porque vivir es más fácil cuando vuelves a la esencia:
Dios primero, el alma nutrida, la vida ordenada, y el corazón en paz.
Xiomara Quiñonez V. - CEO
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